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martes, 4 de agosto de 2026

Lenin: el forjador del absolutismo revolucionario

La biografía de Lenin escrita por David Shub (1887-1973) ofrece una visión profunda y directa del líder que cambió el curso del siglo XX, sustentada en el contacto íntimo del autor con los protagonistas del movimiento revolucionario ruso. Esta edición revisada en 1966 de la obra originalmente publicada en 1928, integra materiales que fueron suprimidos durante la era de Stalin, documentos estatales alemanes capturados y memorias de líderes democráticos, lo que permite un retrato detallado de la evolución de las ideas y la personalidad de Lenin. Shub, quien conoció personalmente a Lenin, Trotski y Bujarin, utiliza estas fuentes para profundizar en los misterios historiográficos de la Revolución.

La obra subraya que la ejecución de su hermano mayor, Alexander Uliánov, por conspirar para asesinar al Zar en 1887, constituyó la "herencia amarga" que definió el camino de Vladímir. Al recibir la noticia del ahorcamiento de su hermano, a quien idolatraba, Vladímir juró que "les haría pagar", una promesa de venganza personal que se entrelazaría con su posterior pragmatismo político para establecer el régimen soviético treinta años después. Este evento traumático marcó su transición de un estudiante modelo a un revolucionario comprometido.

Shub rastrea las "semillas de la revolución" en una tradición rusa única que combinaba la virtud casi mística con la criminalidad del submundo, donde Lenin se nutrió tanto del humanismo de Herzen como de las "visiones demoníacas" de Bakunin, Necháyev y Tkachov. Aunque se basó en el marxismo tal como él lo entendía, su filosofía estuvo profundamente condicionada por el absolutismo revolucionario ruso y la convicción de que una minoría consciente debía imponer el sistema a la mayoría. Lenin adoptó la idea de Necháyev de que "todo lo que promueve el éxito de la revolución es moral".

Un tema central del libro es la creación del revolucionario profesional y la organización del movimiento bajo una disciplina de jerarquía militar, concepto que dio origen al bolchevismo. Shub describe cómo esta visión provocó una ruptura irreconciliable con los socialistas democráticos, ya que Lenin priorizaba los fines sobre los medios y la ideología sobre los hechos empíricos. Su desconfianza hacia los "extraños" al movimiento y su insistencia en el centralismo democrático transformaron al partido en un instrumento de mando absoluto.

La biografía detalla con rigor la toma del poder en 1917 y la posterior consolidación de la dictadura a través del terror sistemático y la supresión de las libertades civiles. Shub destaca cómo Lenin silenció la Asamblea Constituyente tras su derrota electoral, un acto que el autor interpreta como la liquidación definitiva de la idea democrática en favor de un control absoluto por parte de la élite del partido. Lenin justificó este golpe argumentando que la "dictadura del proletariado" no podía detenerse ante formalidades democráticas.

En sus capítulos finales, la obra analiza cómo Lenin, enfrentado al colapso económico y a revueltas como la de Kronstadt, introdujo la Nueva Política Económica (NEP) como un retroceso estratégico hacia el "capitalismo de Estado". A pesar de esta apertura económica, no permitió concesiones políticas, manteniendo que el lugar de los opositores era la prisión. El relato culmina con su declive físico tras varios ataques cerebrales que lo dejaron incapacitado para hablar o caminar correctamente.

Antes de su muerte, Lenin redactó su "Testamento Político", donde intentó evaluar a sus sucesores y advirtió sobre la concentración excesiva de poder en manos de Stalin. Recomendó específicamente la destitución de Stalin por su "rudeza", una característica que Lenin consideraba insoportable en el cargo de Secretario General. Este documento final refleja la angustia de un líder que, al final de su vida, temía que su propia creación fuera destruida por las ambiciones personales de sus tenientes.

Como conclusión crítica, Shub sostiene que el comunismo es inseparable de la personalidad única de Lenin, calificándolo como una "mutación histórica" que marcó los eventos de una forma que ningún otro líder habría podido. El legado leninista se define por la primacía de la fuerza sobre el derecho y la transformación de la sociedad en un laboratorio para probar teorías a gran escala, donde el bienestar inmediato del pueblo era secundario frente al objetivo de la revolución mundial. En última instancia, la obra advierte que el modelo de poder totalitario de Lenin representó la liquidación de la libertad en favor de una dictadura de partido que subordinó toda actividad humana al control estatal.